Árida: Vamos a buscar un sonido más sucio y potente

Escuche a Árida hace aproximadamente un año en La Residencia, en Valencia. Poco sabía de ellos por aquel entonces, sin embargo, el directo de Sara (voz y guitarra) y Javi (batería) es de esos que marca, que transmite fuerza y tiene garra. De los que te hace parar un segundo y pensar: “esto sí”.

Fue entonces cuando localicé su primer EP, “Cenizas” (Nooirax Producciones, 2014) un trabajo grabado en los estudios Subsonic de Madrid en directo y compuesto por cinco temas que definen  su potencia dentro del stoner y el rock. En 2015, editaban “Un día en la linea del este” (Nooirax Producciones/Delia Records/Monasterio de Cultura) una segunda entrega donde a lo largo de sus cuatro canciones el dúo vuelve a demostrar la calidad de su música la cual, rescatando la letra de uno de sus temas, definiría como “salvaje hasta el final”.

Como formación, Árida tiene un corto pero intenso recorrido. Lo avalan también los más de  veinticuatro conciertos que programaron en 2015. Ante este, nunca mejor dicho, escenario, no me resistí a quedar con ellos y charlar sobre lo que son, sus experiencias y la grabación del que será su primer LP.

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Fotografía: EDGAR (KLS)

Se disuelve La Catrina y llega Árida, ¿qué queda de los primeros en los segundos además de sus dos componentes?

Javi: Poca cosa. En todo caso, quizás la ausencia de bajista. En el primer EP que grabamos, Cenizas, sí que había dos temas que venían de la última época de La Catrina y que adaptamos a Árida e incluso los grabamos, pero ahora mismo, en directo, nada.

Sara: Lo que queda es la intención de hacer algo diferente. Cuando hicimos La Catrina todos veníamos de hacer cosas muy diferentes y nos apetecía juntarnos como con una idea un poco rara, como un grupo tipo Dead Weather. Y bueno, no creo que Árida sea en si una cosa rara pero lo anterior dio paso a esto.

Después de ahí, pasasteis a formar un dúo. He leído por ahí que era algo que os interesaba hacer…

S: Nos interesaba seguir. A nosotros (hace referencia a ella y a Javi) nos gustaba eso raro que estábamos haciendo. Cuando La Catrina empezó a disolverse, Javi y yo estábamos ahí al pie del cañón, todos los días ensayando. Y ahí fue cuando nos dimos cuenta de que ya estábamos haciendo un grupo sin ser conscientes: el final de ese grupo que seguía siendo La Catrina éramos Javi y yo tocando solos. No fue difícil plantearse seguir.

J: La primera vez que empiezas siendo dos es raro, tienes muchas dudas. También es que para ser un dúo tienes que tener un sonido muy potente de guitarra,  aquí Sara tendrá algo más que decir. La batería al final es un instrumento acústico pero la guitarra tiene que tener mucha presencia….

S: En el estilo que estábamos haciendo nosotros, más macarra y denso, si no te curras mucho el sonido, parece vacío y que estás incompleto. En general los dúos, o son instrumentales más melódicos o son más pop garagero, lo que que se presta a que el sonido sea más fino y que no eches de menos más gente. Pero cuando tocas una música un poco más dura, o te lo curras mucho para que suene como una bomba o tienes que pillar a más gente. Y sí, para mi personalmente fue un reto porque además de tocar la guitarra, me tocaba cantar, cuando yo siempre había hecho segundas voces y coros.

Como decíamos, sois dueto, algo quizás a lo que no estamos tan acostumbrados dentro de ciertos géneros. ¿Que otorga esto de especial al conjunto?

J:  Llama la atención el hecho de ser dos personas. Solamente eso.

S: Como integrante, te da la opción de hacer un poco más lo que te la da gana, porque es más fácil llegar a acuerdos. Además, el equipo, al ser más pequeño, es más sólido y hay más complicidad. A mi personalmente me gusta más: yo diría que lo que da es más complicidad y facilidad a la hora de llevar tu gusto a la música.

En vuestro segundo EP se reconoce ese sonido más agresivo de vuestro directo. He leído que decidisteis incluirlo así porque había quien no estaba del todo convencido de ese cambio de sonido entre “Cenizas” y su representación en los conciertos. ¿Debe el artista limitarse a los sonidos de sus discos y plasmar en directo lo que ofrece en la grabación o es preferible dejar cierto margen, fomentando algo de magia en sus actuaciones?

J: Creo que si  grabas algo es para que luego puedas defender lo que has grabado en directo. Si eres un dúo de guitarra y batería y grabas unas líneas de bajo en el disco, no tiene sentido porque no las vas a tener en directo, aunque también es cierto que hay músicas que se dan más a sobreproducir que otras.

S: No pienso que un directo  tenga que ser calco de un disco pero sí que debe tener cierta fidelidad. Hay veces que te encuentras con un disco en el que suenan mil guitarras y piensas: ¡Si esta gente son tres!. O a lo mejor es un disco regrabado varias veces hasta que ha salido y luego vas a un directo y te sientes un poco engañado porque el disco que tenías en tus manos no es lo mismo. A mi personalmente me gusta que haya una cierta coherencia y que el directo sume más. En nuestro caso yo creo que al final el directo mola más siempre que el disco (risas).

J: De todas formas, en el disco se pueden meter detalles, nosotros en “Cenizas” por ejemplo, tenemos un piano. No se nota pero ahí está, pero luego nos ves en directo y no piensas: “Aquí falta un piano”. Pero  si pones una línea de piano super presente y luego en el directo no lo llevas…

S: También es que somos muy fans de no hacerlo perfecto. Sí que nos gusta que el disco suene bien y si vemos que algo suena mal, lo cambiamos pero también nos gusta grabar en directo. A veces, incluso, salen cagadas en las grabaciones que molan (risas). Así que a mi me parece más interesante llevarte ciertas licencias a los directos: por ejemplo, si un día quieres invitar a otra persona y hacer alguna cosa diferente, me parece genial ya que es la parte en la que que tienes contacto con la gente, en la que estás mandando un mensaje más personal.

J: En nuestros EP’s hay fallos. La música no es perfecta y en el directo hay fallos. Así que si tienes un fallo que tampoco sea una cagada monumental en un disco, como por ejemplo que se te haya movido un bombo, no está mal.

¿Por qué “Un día en la linea del Oeste”?

J: En principio este EP se iba a llamar “Dos” porque era el segundo EP y  somos dos. El cambio de idea se debió a cómo se desarrolló todo, ya que íbamos a grabar solamente una canción para un recopilatorio y al final acabo siendo la grabación de un EP en un día. Y  como grabamos en Westline Studios pues hicimos una traducción literal: Un día en la linea del Oeste.

S: Estuvimos allí encerrados unas nueve horas. Todo fue muy rápido. Por eso nos ha salido un disco que es como un buen ensayo, porque no había tiempo para nada: grabé las voces y no tuve tiempo de escucharlas, no pude doblar ningún tipo de guitarra y no metimos ningún instrumento más. Es el ensayo tal cual.

Y cuando lo oísteis después de esta experiencia, ¿qué sensaciones tuvisteis?

S: Tuve sentimientos encontrados. Como sabes lo que cuesta grabar, le pides a la grabación muchas cosas: mejorar la voz o haber reforzado un estribillo, por ejemplo. Pero cuando lo observo como una especie de foto, como un ensayo bien hecho o un directo bien cogido, me gusta mucho. De hecho, hay algún tema que si subes muchísimo el volumen se nos oye hablar y eso también me gusta. Igual no es lo que cualquier persona le pediría a un disco pero tiene su encanto.

¿Está entonces la belleza en las imperfecciones?

J: Totalmente, es que la música no es perfecta. Si buscas la perfección no la vas a encontrar porque no existe.

S: También está bien, ya no solo para el recuerdo nuestro sino para que quien lo escuche que vea que el trabajo que está escuchando está hecho por personas que se equivocan y que no nos importa.

Dos EP’s a vuestras espaldas y un largo en mente. ¿Qué creéis que debe ser indispensable en un LP de Árida?

S: La idea es que el disco que grabemos tenga como concepto la rabia: una explosión de rabia o agresividad. Las canciones engloban muchas situaciones que nos han pasado, es un cúmulo de cosas que han ido sucediendo en esta época. Además, como temática nos gusta mucho. Así que como imprescindible es que haya rabia.

J: Vamos a buscar un sonido más sucio y potente a la vez, no buscar tanto el sonido de “Cenizas” que es más limpio. El de  “Un día en la linea del oeste” es muy directo y muy crudo y por eso ahora vamos a optar más por suciedad y potencia.

Seguís trabajando con Nooirax Producciones, aunque esta vez coeditáis con Delia Records y Monasterio de Cultura. ¿Por qué este trabajo, llamémosle múltiple?

S: Porque han querido ellos (sonríe). Ahora mismo entre los tres sellos hay muy buena relación, están muy conectados y nosotros, además nos llevamos muy bien con todos. Con “Cenizas” tampoco nadie nos conocía como grupo, yo por ejemplo sí que conocía a Alfonso de Monasterio de Cultura pero como tampoco teníamos un contacto diario, no se me ocurrió hablar con él para grabar. Era nuestro primer EP y nuestra idea  simplemente era grabar porque nos apetecía a nosotros y eso de los sellos era como “algo raro”.

J: Con “Cenizas” Alex (Nooirax) fue muy directo y nos dijo que había que grabar y sacarlo, nos ha apoyado desde el principio. Aun así,  luego nos dice que ese primer EP es una “mierda”, ¡todo hay que decirlo! (risas).

Además, en un par de años habéis hecho una gran cantidad de conciertos…

J: Al fin y al cabo el grupo lo hacemos porque, a parte de grabar y ensayar,  tocar en directo es brutal.

S: Además hemos descubierto una cosa que ya sabíamos: tocando mucho conoces a mucha gente estupenda y eso nos ha vuelto un poco “yonquies”. Hemos tenido mucha suerte porque hemos hecho muy buenos amigos y hablamos constantemente a ver cuando montamos otras cosas. Por ejemplo, con Rosy Finch de Alicante,  queremos hacer un splitz.

J: También tocamos en sitios brutales como La Residencia y La Faena en Madrid… son sitios increíbles, la gente que hay ahí es por y para la música.

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Formáis parte de la anti-lista de Hervir un Indie, una lista que no se trata de posicionar a mejores ni a peores, sino puras recomendaciones para deleitarse los oídos, huyendo un poco de las jerarquías.  En esa anti-lista compartís espacio con artistas como Cabalgata Cósmica, Futuro Terror, Derrota, Kls o Teething. Curiosamente, además, estos grupos se mueven dentro del movimiento underground actual, en una época en la que parece haber un mayor desfile de bandas y festivales que lo fomentan en sitios que quizás antes no tenían tanto margen de actuación. ¿Cómo vivís, esta nueva ola, si es que se puede llamar así?

J: Con alegría. Creo que existe y hay mogollón de movimiento en España y además con bandas de la hostia. Por ejemplo, te vas a Valencia y tienes grupos como Cabalgata Cósmica o Laverge, en Alicante a Rosy Finch y en Galicia a  Guerrera o Bala. Es una escena brutal.

Sin embargo, esto está trasladándose a algunas esferas más comerciales, con ciertos grupos que acaban saliendo en grandes medios, lo que a su vez, acaba generando como cierta contradicción.

S: Describimos escenas distintas:  por un lado la underground como tal y otra la moda underground.

J: Por ejemplo grupos como KLS, Cabalgata o Guerrera o Bala, no sé si van a sonar en Radio 3 o si es lo que quieren realmente. Sin embargo, hay ciertos grupos que siempre suenan en esas emisoras y aquí habría que preguntarse por qué.

Sara: Creo que una de las razones del porqué, además de pertenecer a un circuito concreto de personas o de lugares a los que ir, tiene que ver con el estilo de música. No creo que Árida seamos un perfil muy de Radio 3, ni Bala, ni Cabalgata Cósmica. Y que conste que digo Radio 3 como puedo decir cualquier otro medio.

A lo largo de la entrevista han salido nombres de diferentes grupos. ¿Algún descubrimiento reciente que recomendar?

S: Hace poco descubrimos a un dúo, Yawners. Son muy noventeros, un poco grunge  y un poco punk rock. Te transportan a los noventa completamente.

J: También hay un dúo que han salido hace muy poquito que se llaman No Hay Dolor y son super divertidos, hacen un garage/ punk rock muy divertido pero muy bien hecho.

También habéis hablado mucho de la necesidad de apoyo a la música en directo. Hay quien dice que uno de los problemas para ciertos circuitos musicales es la falta de público en ese sentido. Como músicos, ¿Qué creéis que falla?

J: Diría que lo que falta es más cultura musical en este país. La gente no va a un concierto o a una sala a ver qué escucha esa noche: va porque toca su colega o porque el grupo le gusta. Poniendo como ejemplo el caso de un grupo grande, si Muse toca en el Palacio de Deportes y trae de teloneros a una bandaza,  la gente no va a ver a los teloneros sino que va por lo que conoce. La poca asistencia muchas veces se puede dar por la falta de cultura musical de ir a escuchar algo nuevo.

También puede ser problemas de las salas, algunas, mientras pagues el alquiler, acogen a grupos de cualquier género y por tanto, no se  especializan en géneros determinados que podrían atraer siempre a un mismo público. Esto, por una parte, tampoco está mal pero…  todo  influye: entre público, salas y otras cosas se hace que la gente no quiera conocer cosas nuevas.

S: También va un poco relacionado con lo que hablábamos antes, lo que está de moda. En general hay como un desinterés por conocer cosas que a su vez se sale de lo que los medios te dicen que conozcas. Es circular: si los medios te dicen que  lo que mola es una cosa, lo demás no es digno de interés. ¿Qué sucede? Que la ve que en una radio suena constantemente un grupo y que hacen un concierto y van porque no hay interés de conocer otras cosas. Al final hay una retroalimentación entre salas, cultura, medios, gente, grupos..

Tenéis trabajos aparte, porque obviamente vivir de la música ahora mismo es difícil, y tampoco sé si es vuestro objetivo…

J: Como músico, ¿cómo no te va a gustar hacer de la música una profesión y poder vivir de ello? Por supuesto que sí, pero también hay que ser realistas. E en España además, el tipo de música que hacemos tampoco es muy masivo…Pensar en eso en este país es un poco iluso (ríe).

S: Planteárselo como objetivo es demasiado frustrante. Es una meta tan lejana que al final, si ves que no lo estás consiguiendo, te lleva a frustrarte y no disfrutarlo. Más bien nos lo planteamos partiendo de los ensayos de la semana, nuestros conciertos, ver a donde vamos a viajar, si lo pasamos bien y si podemos económicamente grabar lo que queremos. Todo muy en el presente. Si haces una inversión de tiempo, dinero, energía y no te reporta en el presente satisfacción y todo tu movimiento es porque tu objetivo es dedicarte a esto y ya está, estás perdido.

Para darle un broche final a esta entrevista, ¿hacia dónde se dirige Árida actualmente?

J: Como grupo, nuestro foco está en nuestro primer disco, que, como idea aproximada, tenemos pensado grabarlo entre junio y julio, aunque depende de muchos factores, entre ellos el económico. Aun así, todo ahora está enfocado ahí: por ejemplo, ahora mismo no tenemos programados conciertos. Este año hemos dicho que no en un mes más veces que en 2015.

S: Nos sentimos un poco mal, porque nos apetece tocar. Pero sí que es que necesitamos espacio para poder pensar las cosas, preparar temas, probar  con sonidos… Ahora mismo estamos muy emocionados con nuestra idea de lo que queremos que sea nuestro disco y las letras. Aun así, vamos a tocar pero vamos a intentar decir que no alguna vez porque por nosotros, tocaríamos todo el tiempo y así no podemos avanzar.

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