Wind Atlas: Un camino a seguir

Wind Atlas tocaron hace un par de semanas en el Ciclo Edita, también estuvieron presentes en la fiesta de presentación que organizaron para el Cønjuntø Vacíø en La Residencia. Aprovechando la ocasión y la presencia de todos sus miembros planteamos a conciencia unas cuantas preguntas que desde hace tiempo resonaban por las cabezas de algunxs. Sin más dilación os dejamos con la entrevista.

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Fotografía: Marina de Luis

Bueno chicxs, antes que nada el concierto de ayer, ¿qué tal lo visteis?

(Todos): Muy guay, sí.

¿Qué tal las sensaciones del público?

Andrea: Nos gusto mucho, fue muy familiar.

¿Habíais tocado más veces en Valencia verdad?

Andrea: Sí, muchas, desde que éramos un dúo.

¿Y alguna destacable? Dejando aparte esta última del Ciclo Edita.

(Todos): En La Resi.

Iván: Fue guay.

Andrea: Muy bonito e intenso.

Sergi: Tocamos con Anímic .

Andrea: Sí, hicimos Benicarló y Valencia con ellos.

Vuestro directo, es como un ritual, al menos así lo veo, mantiene la esencia de las músicas tradicionales y quieras o no se aprecia cierta magia, ¿vosotros qué pretendéis transmitir con todo este conjunto de puesta en escena, ambiente, la estética de la banda? Se puede llegar a sentir esa energía con canciones relativamente jóvenes como las vuestras en comparación a otras músicas más antiguas, populares y tradicionales?

Andrea: Sí, es así es como lo concebimos, para nosotros cada concierto es un ritual único.

Sergi: También nos gusta, y esto sobre todo lo descubrimos durante la gira europea, no hacer cada día el mismo concierto. Aunque hagas el mismo setlist, intentar poner elementos en el concierto que por ejemplo el día anterior no estaban, como alguna vez que hemos puesto un timbal para Andrea improvisadamente, o hacer la intro del concierto cada vez improvisada. No es una cosa cerrada, cada ritual por decirlo de alguna manera, es distinto y único.

Iván: Bueno y también, cuando se plantean los setlist, pensamos en que sea una especie de viaje, que no sea un conjunto de canciones seguidas.

Intentáis apartaros de lo que es el concierto estándar, ¿verdad?

Andrea: Sí, totalmente.

Ya no digo en comparación a una banda de punk u otro estilo más agresivo y energético, sino en comparación al concierto que puedan plantear otros grupos de folk o de pop.

Andrea: Sí, creo que tiene que haber espacio para todo. Estamos un poco en contra de la idea de “concierto” como algo homogeneizado para la masa o  como puro entretenimiento. No siempre vas a pasártelo bien a un concierto, a veces simplemente vas a escuchar lo que una o varias personas quieren explicarte, y eso puede, o no, generar cambios en ti, pero no necesariamente alegres o cómodos. La música para mí es esto.

Al principio, por ejemplo, que hacíamos una música más lenta con una cadencia más lánguida, bromeábamos con la idea de que el público se aburría; para nosotros era algo bueno, lo entendemos como un acto en el que músicos y público salen ganando en el sentido de que se genera un conflicto.

Sergi: Y cuando tocábamos en ambientes quizás más punk, por decir algo, tocábamos más lento aún.

Iván: Y al revés también, cuando eran conciertos en ambientes más propensos a conciertos más tranquilos, le metíamos más caña.

Andrea: A veces pensamos que la única manera de ser crítico y generar conflicto es teniendo un discurso muy marcado o muy beligerante, pero hay muchas formas de ser crítico y beligerante y muchas maneras de generar incomodidad en ambientes más o menos ortodoxos.

Y respecto a la actitud del público, ante estos conciertos más tranquilos, yo ayer por ejemplo notaba voces en algunos momentos más tranquilos que llegaban a molestar, ¿es eso para vosotros algo que suponga un problema en el directo o directamente ya contáis con las fuerzas para superarlo con la propia emoción del concierto?

Sergi: El hecho de tocar una canción a capela, sin más que una voz, en un espacio donde hay mucha gente es precisamente lo que se supone que no tienes que hacer nunca, porque todo el mundo está hablando y no funcionará, pero cuando consigues que todo el mundo se calle…

Andrea: También es una manera de provocar esa energía entre el que escucha y tú.

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Wind Atlas en el Ciclo Edita. Fotografía: Demian!

El sonido general de vuestra banda no es para nada anacrónico, no es algo que pueda escucharse en una época y que suene igual en otra época como a lo mejor las bandas revival de garage. Escapáis del discurso actual de la mayoría de bandas hablando de tiempos más antiguos e incluso historias mitológicas. ¿Es preferible para vosotros recordar y analizar tiempos pasados, escoger un discurso diferente al de la gran mayoría para hablar de cosas sencillas y simples con una estética diferente y de otra forma distinta? Para aclararlo más, no os hablo de música politizada o de bandera, me refiero a que vosotros apartáis vuestro discurso del que tendría otra banda cualquiera para decir “te quiero, nena”, y le dais una apariencia completamente distinta. ¿Para vosotros como de importante es esto?

Andrea: Hay muchas formas de decir las cosas, también hay discursos muy gastados con los que probablemente estás de acuerdo que en determinados contextos pasan desapercibidos y que, tal vez, descontextualizados y expresados de manera distinta pueden tener mucho más poder o pueden generar mucho más conflicto.

Tal vez nuestras canciones no expresan una crítica muy clara o un discurso explícito, pero también eso es político, Wind Atlas lo es, la propia idea de escoger un “no idioma”, por ejemplo, es una postura claramente política. Tal vez no es algo obvio, pero para nosotros es muy importante.

A mí Wind Atlas me provoca siempre una sensación de volver a la forma más primitiva de la música, quiero decir, como la parte más intuitiva e irracional, ¿qué es lo que pretendéis demostrar con esto?

Andrea: Creemos mucho en nuestra intuición, en una manera primitiva o innata de hacer las cosas.

¿A la raíz de todo no? Rescatar la parte irracional y subconsciente que a veces olvidamos.

Andrea: Sí, simplemente confiar en lo que haces y explorar caminos que a lo mejor no conoces pero que te llevan a veces a sitios que ni tu creías que podías llegar.

Sergi: A veces salen cosas en el local que quizás no tienen nada que ver con lo que has hecho antes y eso no sólo no nos preocupa sino que nos gusta

Andrea: No nos da miedo a equivocarnos, no nos da miedo el error en este sentido.

Raúl Q. de Orte: Pero esto de música más tradicional o más primitiva, ¿en qué sentido? ¿Compositivamente, musicalmente?

Compositivamente y también a nivel de trasfondo y significado.

Andrea: Somos muy folclóricos.

Raúl Q: En contraposición de la música pop, comercial, de producto, de vender y comercializable.

Andrea: También nos gusta la música pop. Tenemos canciones de pop “al uso”.

Iván: Bueno, al uso al uso… (risas) Pero bueno que sí, el trasfondo lo tiene.

Bueno y ahora que hablabais de composición. A nivel de banda, ¿cómo estructuráis el trabajo de composición? ¿Qué pautas y que proceso de creación seguís? ¿Es algo espontáneo? ¿Es algo organizado? ¿Son las dos cosas? ¿No es nada?

Todos: (risas)

Andrea: No es nada.

Sergi: Ha cambiado un poco, sobre todo en este segundo disco, en el primero la mayoría de canciones nacieron cuando el grupo éramos sólo Andrea y yo, y mayormente salían en casa y luego ya se trasladaban al local. Pero cuando compusimos la última canción para el primer disco, “Sulamith”, que salió de una improvisación en el local, vimos que ahí había un camino a explorar y para el segundo disco muchas canciones salieron también de probar ritmos o de encontrar un riff y de ahí empezar a improvisar.

Iván: O incluso canciones que terminan siendo otra y solamente se conserva un trozo minúsculo de la canción inicial…

Sergi: Cuando sacamos el primer disco leíamos y escuchábamos muchas veces cosas sobre el grupo que lo catalogaban de una manera concreta y nosotros precisamente queríamos huir de eso.

Andrea: Precisamente lo que buscamos es huir de lo sistemático y lo encasillable. A nosotros nos gusta movernos en ese terreno de heterodoxia, no sé si lo conseguimos, pero al menos es nuestra manera de entender la música.

Ahora que comentáis esto de una pieza a partir de la cual empieza un tipo de canción y después se desarrolla otra diferente. ¿Esta unión de ideas es un pensamiento que tenéis en conjunto o es un contagio continuo? Que igual Andrea ha hecho alguna voz o algún coro y a partir de ahí Raúl ha sacado los teclados. ¿O vais directamente con la idea de juntarse varios en el local? Aunque lo hagáis de forma intuitiva.

Iván: Normalmente es más un contagio, es algo que sale sin pensar y luego sí que igual lo trabajamos más cuando ya tiene una poco de forma para terminar de concretarlo. Pero al principio es todo más abstracto.

También algo que si resulta, no más sencillo, pero si más positivo a la hora de componer es el llevar alguna idea y desarrollarla ahí, que directamente forzarte a desarrollar esa idea en el local, ¿no?

Andrea: A veces salen cosas que ni tú esperas. Mejores, peores, buenas, malas… No lo sé, pero que te abren puertas a otros mundos que no podías ni intuir. En ese sentido creo que forzarse está bien, al menos a nosotros nos funciona.

 Esto que comentaba Sergi de vuestros comienzos como dúo, yo os conocí también al principio cuando estabais como dúo, algo que saqué escarbando el bandcamp de Boston Pizza y empecé escuchando el primer 7”, después más tarde con el primer LP la formación ya se estableció como banda incorporando a Iván al bajo y a Raúl Pérez a la batería y percusión. En este último disco que se ha incorporado Raúl Q. de Orte con los sintetizadores se ha cambiado también el sonido en general, de pasar de unos pasajes más folk, más ambient, el sonido medieval que todos los miembros dicen y explotan porque es lo primero que les viene a la cabeza, y se ha llegado a ver un sonido más post-punk, pinceladas a raudales de músicas orientales en los que incluíais bastantes instrumentos foráneos. En referente a todo esto, ¿tenéis claro un sonido que queráis para la banda? O influye por otra parte ese eclecticismo que tenéis como oyentes y vais influenciándoos de todo lo que escucháis y cambiando un poco sin saber que va a pasar al día siguiente, ¿pasa eso o queréis realmente hacer algo concreto y llevar vuestro camino por donde queréis?

Sergi: Pasa eso.

Andrea: Lo primero. (risas)

Naturalidad completamente.

Andrea: En el primer disco obviamente no teníamos tantos recursos, necesitábamos manos.

Por otra parte el tema de lo que escucháis sí que es algo bestial porque hace tiempo leí una entrevista en A Viva Veu donde hacíais una mixtape con un conjunto de bandas que, sinceramente, me dejaron alucinado por la gran variedad que tenía y el rollo este de: ¿qué banda te puede hacer esto hoy en día? Todo música muy concreta, que realmente no abunda en las influencias de las bandas de aquí. Ahí yo creo que marcáis la diferencia con respecto a otras bandas.

Sergi: Creo que todos somos gente bastante curiosa y abierta musicalmente pero no creo que ese sea el motivo principal que explica nuestro sonido. Obviamente las influencias musicales que tenemos y las cosas que nos gustan nos dan ideas, nos dan caminos a explorar, pero no creo que hagamos esta música porque escuchemos esto y lo otro. A nosotros nos interesa que eso que pasa cuando nos juntamos para hacer música no acabe mañana. No queremos llegar al punto de decir “lo hemos encontrado, ya está, ya está hecho, este es nuestro sonido”.

Andrea: A veces no querer encasillarse es la solución más difícil. Es más fácil quizás tener un grupo de una música determinada que tiene…

Iván: Un circuito.

Andrea: Exacto, que hay un circuito que sostiene todo eso. Muchas veces es muy complicado, el esfuerzo es enorme, pero vale la pena.

Sergi: Muchas de las bandas que nos gustan son así también, son bandas mutantes y difíciles de catalogar y conceptualmente nos influencia mucho más esa manera de ver el mundo que quizás su sonido, por ejemplo.

Con aquello de tocar en muchos sitios, ¿Qué resultados o que sensaciones habéis sacado de la gira? ¿Qué tipo de público habéis encontrado? Porque habéis tocado en muchas ciudades.

Sergi: ¿En Europa?

Si.

Sergi: Hemos tocado en espacios y con públicos muy muy distintos entre sí, que en parte responde un poco a lo que estamos comentando de que no somos un grupo fácil de encasillar en una escena o en un tipo de sonido. Hemos tocado desde en centros sociales con bandas de punk hasta en salas un poco más…

Raúl P: Arties.

Sergi: Sí, galerías o espacios así, o en salas no sé, de indie que digamos. Y con públicos muy distintos. Es difícil pero estimulante tocar delante de personas a las que quizás les das absolutamente igual, es como estar empezando de cero un poco. Pero la respuesta fue en general muy buena.

Las bandas con las que tocasteis u os telonearon en la gira. ¿Qué tal? ¿Alguna recomendación?

Sergi: Pues la verdad es que no tuvimos muchos teloneros, tocamos muchas veces solos y fue un poco extraño eso, pero bueno sale como sale.

Andrea: Todos los conciertos fueron bastante eclécticos.

Iván: Bastante, bastante.

Sergi: Y es eso, a veces nos encontramos con bandas que pegaban cero con nosotros.

Bueno, de las pocas bandas, aunque pegue cero con vosotros o no sea del mismo rollo, ¿alguna destacable?

Andrea: Sí, en Leipzig tocamos con el nuevo guitarrista de Sangre de Muérdago, él solo, con la guitarra y visuales y, a pesar de que yo creo que fue nuestro peor concierto…

Sergi: Qué va

Todos: (risas)

Andrea: Bueno, a nivel energético mío sí lo fue. Pero este chico a mi me gustó mucho.

Sergi: Sí, sí, estuvo muy bien. También nos gustó mucho un chico que tocó con nosotros en Berlín, Paul Arámbula, una especie de John Maus mezclado con Suicide, muy marciano.

En lo del nivel energético que tú me hablas, yo sí que te lo noto porque ayer estaba en el concierto justo en el centro de la pista, y ahí arriba estás tú, vas mirando directamente a los ojos del público… Eh, no sé, llamarte hechicera o algo así, de buen rollo siempre…

Todos: (risas)

Pero, esa energía de la que hablas, la vas acumulando, tienes influencias por otras partes que puedan hacer de ella un peor concierto o un mejor concierto, ¿cómo lo regulas eso? Porque pienso que eres una persona bastante mística en ese sentido.

Andrea: Bueno, es algo que me ha costado y me cuesta mucho, me dan miedo los directos. Pero para mí los conciertos son una catarsis y lo que vivo en esos rituales no lo vivo de ninguna otra forma. Cada concierto es un mundo, a veces la energía no fluye, a veces sí. Ayer fluyó y yo entré en trance.

Sí, yo ayer también entré en trance. Estuve un rato después que no sabía ni quién era…

Todos: (risas)

Iván: Que guay.

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Wind Atlas en el Ciclo Edita. Fotografía: Demian!

Vale, cambiando un poco de tema, este último disco que tenía influencias más orientales, habéis incorporado instrumentos diferentes, lo que decía, de otros lugares más alejados, ¿habíais tenido alguna experiencia previa con estos instrumentos?

Sergi: No.

¿Y como ha sido el proceso de voy a empezar a tocar el santoor o el bouzouki?

Raúl P: Hombre, el santoor por Dead Can Dance, eso lo teníamos bastante claro.

Sergi: Sí y el bouzouki también, son cosas que vas viendo, en Dead Can Dance y en otros grupos también. Pero vamos, que Dead Can Dance es un grupo que, sobre todo en los inicios de la banda ha sido importante, Ellos sonaban así porque no utilizaban los instrumentos normales de un grupo de rock. Y esa idea nos gustaba porque cuando tu coges una guitarra, un bajo y una batería es difícil escapar de un sonido que todo el mundo ya tiene codificado. Nos interesaba probar con otros instrumentos que nos diesen otros matices, otros timbres, que pudiesen transmitir otras cosas.

Andrea: Para nosotros ha sido algo natural porque bebemos de todas esas influencias, no hay más misterio, para nosotros no es algo “exótico”. Muchas veces, nosotros los occidentales, lo observamos todo desde una visión hegemónica, como si fuera la única que existe, juzgamos lo que es normal y lo que no, lo que es exótico o curioso y lo que no. A veces se nos olvida que Occidente es sólo una parte del mundo.

Sergi: Claro, ahí es donde quería llegar, porque cuando se dice que utilizamos instrumentos raros o exóticos es porque al final estamos viendo la música desde un punto de vista absolutamente occidental. Pero cuando tú escuchas músicas de muchas partes del mundo, y entiendo que a veces no es fácil porque venimos de una tradición anglosajona, pues tampoco lo ves tan raro.

Andrea: World music no es más que una manera occidental de etiquetar lo que nos es ajeno. Es una etiqueta que no nos gusta, todo es World music.

Respecto a los discos, tenemos el primer 7”, está el primer largo “The Not Found” y este último “Lingua Ignota”, que ha editado Burka For Everybody. ¿Podríais diferenciarme las posibles influencias para cada disco? Porque el sonido va evolucionando, supongo que también esa percepción que tenéis de bandas que estáis escuchando también va cambiando, ¿alguna que también podamos destacar por aquí?

Raúl Q: Camilo Sesto.

Todos: (risas)

Iván: Yo creo que el cambio que dices más que por referencias musicales es por el contexto de que la formación antes eran dos, luego más y luego más aún.

Sergi: Sí. No creo que haya cambiado mucho musicalmente por lo que escuchamos, porque escuchamos muchas cosas distintas siempre.

Igual está bastante más relacionado con la historia personal del grupo y los miembros de la banda, de conforme se van incorporando…

Sergi: Exacto.

 Y hablando de sintes y mutación, este último disco, lo que decías, tiene los sintes que ha incorporado Raúl. Es algo que le da muchísima profundidad a las canciones, ¿puede significar esto algún giro más electrónico para un futuro?

Andrea: Podría ser.

Bueno, Raúl también tiene su otro proyecto Paralelo, y claro supongo que a él también le gustaría incorporar ese tipo de texturas a la banda.

Raúl Q: Los sintes son muy golosos, siempre quieres más. (risas)

Todos: (risas)

Sergi: Puede que la parte electrónica tenga más importancia en el futuro, o no, porque también podrías decir que en este disco como hay dobles percusiones y tiene un sonido más tribal podríamos explorar más ese camino… Todo está por ver.

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Fotografía: Marina de Luis

Sobre el concierto de ayer también recuerdo que en “Eurydice’s Chant” las voces sonaban completamente diferentes a la grabación, en la entonación sobretodo. Si que tuve una sensación extraña, en comparación a  estar en mi casa con el vinilo escuchando esa canción, empezar a escuchar una entonación diferente en algunas estrofas que igual seguía en la misma que las anteriores o igual se elevaba y cambiaba por completo. ¿Ese cambio en el directo es algo espontáneo también?

Andrea: Sí, responde un poco a la energía del momento.

Entonces si algún día estás baja de energías igual estás cantando un poco más rollo Ian Curtis…

Todos: (risas)

Andrea: Es algo tan instintivo que no siempre sale igual.

Sergi: No es algo consciente pero es que esa idea de que el disco es así y tienes que reproducirlo exactamente…

Raúl P: No nos gusta.

Sí bueno, es como esa crítica que se ganan muchas bandas por hacer el concierto completamente igual que el disco. No sé, por poner un ejemplo cercano, Za! son una banda que hay mucha gente que igual no se compraría el disco pero iría a verlos cuarenta veces si hiciese falta. No te vas a encontrar el mismo concierto dos veces.

Andrea: Es que tu no vas a ver a Za! a que te hagan un playback. Tu vas a ver a Za! a estar abierto a lo que te ofrezcan.

Raúl P: Sí, a ver qué pasa.

Claro, igual te pueden bajar tocando por los pasillos de un teatro, que lleguen tocando desde la calle como cuando los trajeron La Cúpula del Trueno al 16 Toneladas, o también en el Liceo Mutante que habían momentos en los que, vamos, la pared mejor que la caja de la batería.

Sergi: Es que yo creo que las canciones en realidad no debería acabar nunca de hacerse. Tu las grabas en el momento en que las grabas porque tienes un estudio, las grabas y sacas un disco y tal, pero si después la canción puede seguir evolucionando y la puedes seguir cambiando en directo, a mi me parece perfecto eso. Hay canciones que la has grabado de una manera pero sigues tocando y aparecen cosas nuevas que hacen mejor la canción o como mínimo ideas que hacen que en directo funcione más.

Andrea: También es verdad que desde el disco hasta ahora, en mi voz, ha habido bastantes cambios. Wind Atlas es un camino en el que me he hecho mucho más consciente de mi instrumento.

Sí, eso de la voz como instrumento. Es algo que se ve en bastantes bandas que a veces utilizan muchos filtros y pedales por micrófono. Vosotros sin efectos y con las voces podéis llegar a emular a veces esa profundidad de la que hablábamos de los sintetizadores, con algunos coros de Sergi, o algunos pasajes más tarareados o con algún fonema simple.

Raúl Q: A hacer mantras te refieres, ¿no?

Sí. Ahí por ejemplo, ¿de dónde saldría la idea del último tema de este segundo disco? Porque tengo entendido que es un tema que se grabó en una sola toma y a mí es algo que me dejo flipado. Es la última canción del disco y es la que pones una y otra vez levantando la aguja para volver a escucharlo, es preciosa.

Raúl P: Sí, “The Joy Of The Auloniad”.

Andrea: Fue un momento bonito en la grabación, para mí fue bastante dura porque no llevábamos los temas demasiado definidos y hubo cosas que tuvieron que salir allí. Fue bonito porque se grabó de una sola toma y creo que es algo que no se podría repetir en otro momento, para bien o para mal. Recuerdo que canté con muchísimas respiraciones.

Raúl P: Y se oyen, se oyen en el disco.

Pero no es una cosa mala realmente, bueno, a no ser que nos pongamos excesivamente expertos no tiene que haber nada que te diga cómo hacer una canción o cómo cantar realmente, y menos en estos circuitos. De hecho hay barbaridades de cantantes, ya sea de música comercial o independiente, por diferenciar a grosso modo, donde las respiraciones se notan muchísimo.

Andrea: Bueno, también la idea un poco del error.

Más naturalidad. En cuanto al tema de la estructura de las canciones, se nota bastante una parte muy poética realmente, ¿cómo de importante es la poesía para Wind Atlas? ¿Qué autores encontramos de por medio?

Andrea: Es fundamental. No sé, la mística española, las vanguardias españolas de los 70, Ullán, Cirlot, Pizarnik, Celan, Rilke, Michaux, Chantal Maillard… Y José Ángel Valente.

¿Panero por ejemplo también? Leopoldo, el hijo.

Andrea: Sí también. Hasta poetas más existencialistas como Valente, todo eso está en Wind Atlas.

¿Puede ser incluso algún poeta más vinculado a la música? No sé, contemporáneos como Javier Corcobado.

Andrea: No.

Igual preferís un tipo de poesía más tradicional en ese sentido, ¿no?

Andrea:No, las influencias son eclécticas. José-Miguel Ullán o Panero no son especialmente clásicos.

Bueno, me refiero también a una poesía con más tendencia a musicarse.

Andrea: En Wind Atlas la poesía no influye en un sentido superficial, quiero decir, no en el sentido de musicar poemas pensados para ser leídos. Tiene más que ver con la manera de entender el lenguaje y la exploración de lo no decible como herramienta de conocimiento, de creación, de resistencia, de lucha… Toda esa contradicción.

Por ejemplo, la Lingua Ignota, de la que no se sabe demasiado, es una lengua que creó Hildegarda De Bingen, una mujer fascinante y visionaria, para expresar cosas que no podía expresar a través del lenguaje común.

A nivel de curiosidad, la portada de “Lingua Ignota” tiene el “Magic Circle” de John William Waterhouse. Me resultó chocante porque aparece a la inversa, ¿es algo por la estética del diseño o por transformarlo y hacerlo vuestro?

Raúl Q: Fue gráfica.

Andrea: El diseño lo hizo Raúl Q. de Orte.

Raúl P: El cuadro también.

Todos: (risas)

Raúl Q: El cuadro también, me puse una tarde ahí con la botella de vino y venga a darle (risas). No, bueno, esto del inverso por una cuestión estética sobretodo.

También la imagen es bastante representativa de lo que es la banda, con la hechicera también, el círculo, el caldero, todos estos símbolos presentes.

Andrea: Sobre todo la idea de actuar desde el exilio, en el límite de la ciudad ortodoxa. Una mujer que ha decidido crear su ritual en los márgenes.

Bueno, para concluir la entrevista me gustaría que me comentarais los últimos discos que habéis comprado.

Sergi: ¿Discos?

Sí.

Sergi: Joder… (risas)

Iván: Esto es chunguísimo tío… (risas)

Sí, sé que es algo complicado, no sé, los dos últimos, por poner algo más resumido.

Raúl Q: ¿El último o los diez últimos?

Todos: (risas)

Los dos últimos, los dos últimos. (risas)

Raúl P: Si hombre, cada uno los diez últimos… (risas)

Raúl Q: Ah vale, digo, hostia…

Se ve que fue un pedido de discogs importante. (risas)

Todos: (risas)

Andrea: La cinta de Anasazi compramos ayer.

Sergi: Y yo antes de eso había comprado el “Star Alliance” de Varg, un pack se seis cintas que ha sacado hace poco.

¿Iván?

Iván: Pufff, no tengo ni idea. No me matéis nadie pero, decidí no comprar más música de discos físicos ni nada. Sólo compo merch de las bandas para apoyarlas porque no quiero tener la casa tan llena. (risas)

Andrea: Yo de disco el último que me compré también el de Dawn of Humans, que lo tragimos a Dead Moon Records .

Sergi: Si claro, como tenemos la tienda, ahí hay discos siempre.

Tiene que ser una locura, yo no podría tener una tienda de discos nunca porque…

Raúl P: Este para ti, esto para mí. (risas)

¿Raúl Pérez?

Raúl P: Lole y Manuel y The Evens.

¿Y tú?

Raúl Q: Yo no me acuerdo de lo último pero sí de lo que voy a comprar.

Bueno, me vale.

Raúl Q: “La Forja Centrípeta” de Coàgul y la cinta de Acción Diplomática, que es el mejor cassette del año.

El LP de Coàgul sí que es una maravilla.

Raúl Q: El LP de Coàgul es que te cagas encima.

Muy bien, pues muchas gracias chicxs.

Todos: A ti, muchas gracias.

2 pensamientos en “Wind Atlas: Un camino a seguir

  1. Los vi en Paris, y fue una experiencia excelente, sobre todo charlar con los chicos. A pesar de los problemas de sonido (el lugar era bueno, pero el sonido fallaba por todos los lados tras unas pruebas que si funcionaron) demostraron su música difícil de catalogar. Eso sí, los juntaron con otros grupos franceses que no tenían nada que ver, y que trajeron una audiencia que pasó bastante de ellos. Me sentí privilegiado de poder verlos “a petit comité”.

    • A veces es peor estar por las pruebas antes del concierto, sobretodo si después suena peor, una pena que fallase el sonido. Aún así yo creo que es una banda que a la gente no le molesta ver varias veces, así que te recomiendo acercarte al próximo que tengas cerca. Como ellos dicen cada concierto es un ritual y cada ritual es diferente. Me alegra que los pudieses disfrutar en petit comité🙂

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