“Una vez empiezas a montar conciertos, a hacer giras, tu círculo se hace grande y llegan propuestas de gente, quizás menos cercana, pero que te apetece editar.” Entrevista a Boston Pizza Records

Se va acercando la primera fecha de nuestro querido Ciclo Edita, esa pastilla efervescente para el público valenciano y el resto de trope arrastrada de otras capitales y pueblos. Quizás el plato más fuerte sea para esta cita de apertura sea Anasazi, banda de Brooklyn que viene en representación de La Vida Es Un Mus (Londres), sello punk por excelencia que ha editado su estreno en largo, “Nasty With Rock”, punk oscuro, death rock, unos sonidos a los que uno siempre debería estar dispuesto.  Por otra parte llega Boston Pizza Records desde Barcelona, y como muestra de su catálogo trae a +++, proyecto de neofolk pagano sustentado por Marc O’ Callaghan (Coàgul) y Víctor Dvnkel (Assassani, Dvnkel Reich); Wind Atlas, uno de los proyectos sonoros más esotéricos y espirituales dentro de la escena folk nacional; y por último pero no menos importante Mental Signals, trío de psicodelia oscura que recientemente ha fichado por Boston Pizza editando su primera cinta con 4 temas repletos de sonidos bien recuperados de los años 80.

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Además los conciertos, cuyo comienzo está previsto para las 22:00h, tendrá lugar dos horas antes una mesa redonda en la que Andrea Pérez, Manolo Tarancón, Eduardo Guillot y algunos componentes del colectivo Orxata Negra (La Residencia) debatirán sobre la industria discográfica independiente, todo esto quedará moderado por Antoni Aura, uno de los organizadores del Ciclo Edita y componente del colectivo La Cúpula del Trueno. A parte de esto también habrá presencia de los stands de discográficas tan jugosas como Burka For Everybody Records, Gh Records, Verlag System, Sincrónica, Horizonte Espectral, Monglic Records, Boston Pizza Records, Discos de Perfil, Sonido Muchacho, Discos Humeantes y Flexidiscos. Se suma también una post-party en el Magazine Club para quien no desee llegar a horas decentes a casa. Las entradas del ciclo edita las podéis adquirir a través de forma anticipada y por 8€ a través Movingtickets, Flexidiscos y Discos Monterey. También se pueden comprar en taquilla el mismo día por 10€ pero no creo que sea algo que os tengáis que pensar en exceso.

Aprovechando la proximidad de esta próxima jornada entablamos conversación con los miembros de Boston Pizza Records para plantear unas cuantas preguntas y resolver ciertas curiosidades. Acumulan un buen pueñado de referencias imprescindibles en más de una colección, por su catálogo asoma un compendio de bandas con sonidos que van desde el folk y las músicas más devocionales hasta el punk, slowcore y el rock más ruidoso, así se dejan ver nombres como: Zephyr Lake, Síctor Valdaña and the Check This Outs, The Destroyed Room, Tucán, Tarántulas Pentium, Hzero, Nitch, Wind Atlas, +++, Sons Of Woods,  Uzumaki, Flipping Colors, Tercer Sol, Cadena y Mental Signals, su última incorporación

Antes que nada nos gustaría recordar quién hay detrás de Boston Pizza Records, ¿quiénes son y de dónde vienen sus componentes?

S: En las pocas reuniones que hacemos suele haber cuatro personas: Andrea, Sergi, Raúl y Pablo. La mitad somos de Barcelona y la otra de Valencia.

¿Cuándo y por qué nace Boston Pizza Records? ¿Qué os impulsa a empezar un sello discográfico?

A: Una tarde con Sergi y Pablo, allá por el 2010, simplemente decidimos que queríamos editar nuestra propia música. Fue algo espontáneo. Esa misma semana compramos las cintas para las que serían nuestras dos primeras tiradas: la Weird Tape de The Destroyed Room y el Summer Whim de Zephyr Lake. En cuanto a la primera, Víctor (Saldaña) se curró a mano todas las portadas en las que hizo diferentes dibujos loquísimos. Es un proyecto que empezamos un grupo de amigos porque nos divertía y nos ilusionaba poner en común todo el bagaje musical que habíamos ido acumulando por separado. Ese fue nuestro impulso.

De entre vuestras primeras ediciones se ven nombres como The Destroyed Room, Zephyr Lake, Síctor Valdaña, Tucán, Nitch… Bandas en las que más de uno tocáis o habéis tocado, muchos amigos de por medio supongo ¿Son estos amigos los que te ayudan a llenar el catálogo de referencias o, es llenando este catálogo cuando se hacen más amigos? Algo que si que denota la situación musical actual en este país es el colegueo (a un nivel más underground, por así decirlo) entre mucha gente de diferentes estilos y lugares, algo importante para llevar a cabo todas las actividades y ediciones que se plantean, ¿os imagináis hacer todas estas movidas con la mitad de gente tan implicada?

S: La verdad es que no sé qué motiva en general a los sellos underground a editar discos. A nosotros nos motivó desde el principio el hecho de crear algo junto a nuestros amigos, construir algo entre todos. En un primer momento sólo editábamos nuestras propias bandas pero una vez empiezas a montar conciertos, a hacer giras, tu círculo se hace grande y llegan propuestas de gente, quizás menos cercana, pero que te apetece editar.

Lleváis hasta la fecha 35 ediciones, gran parte de ellas en cassette, sois uno de los sellos nacionales que más edita en cassette, un formato que cuenta con detractores y amantes casi a partes iguales. ¿Qué hay de especial en él? Es bastante más barato de producir que el vinilo, desde luego. ¿Hay alguna relación más sentimental con este formato que os impulsa a utilizarlo más que el resto de sellos de la península?

A: A nosotros personalmente nos chirrían estos discursos de “la vuelta del cassette” o “el cassette es un formato para los románticos”. Para nosotros es algo absurdo hablar en estos términos de las cintas, es muy raro; no son una reliquia o un artículo vintage que es como muchas veces se pinta desde algunos medios generalistas. Para nosotros, y para mucha gente, es algo tan natural como un libro, una revista o, yo qué sé, un fanzine. Nosotros compramos e intercambiamos cintas, es algo que hemos hecho siempre, no hay otro misterio.

Sí son un símbolo, claro, son un símbolo de intercambio musical subterráneo y personal que funciona dentro de un circuito más marginal y por lo tanto más libre. Esto sí es importante, pero no por el formato en sí, si no por la forma en que se mueven, se editan y se distribuyen los cassettes. La comunidad de personas que consume cintas es interesantísima; funciona de una manera totalmente heterodoxa, no se rige por las normas de un mercado que determina, de una u otra manera, lo que se ha de hacer o lo que no. Esa es la libertad que otorgan las cintas, pero el formato, en sí, no es mejor ni peor que un CD, un vinilo o una descarga digital.

Ocupan poco espacio, te permiten controlar todo el proceso de edición, desde la grabación a la carátula, y son muy fáciles de enviar por correo. Es muy fácil intercambiar cintas y, a veces, la única manera de acceder a determinada música. Ese es todo el supuesto romanticismo.

Otro mito es el de que se venden muchas cintas: no es verdad. En Dead Moon, que tenemos un montón, no es ni de lejos el formato que más se vende; así que ese supuesto revival para nosotros es una burbuja que de repente los medios han decidido inflar. Las cintas no son una anécdota, no son un hype, a menudo son cutres, se escuchan mal y son feas, no hay nada de mítico en ello.

Todo ese tipo de artículo que me comentas anunciando la vuelta o resurgimiento de un formato (ya sea vinilo o cassette) siempre lo he visto como un intento de subirse al carro de lo que está de moda, eso sí que es cutre. Por cierto, muy de acuerdo con tu respuesta.

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A parte de Boston Pizza Records también tenéis lo del Conjunto Vacío, un festival de músicas electrónicas y experimentales que va camino de su tercera edición, y, que edita en cada una un recopilatorio en vinilo a parte de una buena retahíla de cintas con una sensacional muestra de los artistas presentes, prácticamente a modo de enciclopedia. ¿Qué pretende este festival para la ciudad de Barcelona? Está claro que es inútil hablar de una competencia al Sónar, ¿permite este tipo de festivales más pequeños y reducidos ofrecer una mejor experiencia para el público con respecto a un festival de masas?

A: El Cønjuntø Vacíø es algo que nace de manera diferente a Boston Pizza. Pasado por nuestro filtro, un conjunto vacío, que se define por la carencia de elementos, es interesante por definirse precisamente mediante lo que no es. Por tanto es siempre algo único y potencialmente capaz de ser cualquier cosa según el contexto en el que se ubique. También mantiene cierta idea de grupo o de unión, pero siempre abierto a lo otro, a la posibilidad, a lo incómodo y a lo inestable. En este sentido lo que se genera con la experiencia musical en directo es algo que se construye cada vez, en cada festival, y que no se puede medir o compartimentar de manera lógica o racional; eso es lo que pretendíamos y pretendemos con el Cønjuntø Vacíø.

Para nosotros toda la gente que participa de ese momento está viviendo (y creando) un ritual único, algo totalmente experiencial que se genera entre todas las personas y que no puede apresarse mediante categorías universales. Es la idea de lo que acontece, de lo que está fuera del paradigma y no puede ser definido con demasiada claridad, ni utilizado como herramienta de poder. Algo que sólo puede vivirse de manera presencial y que siempre es variable. Eso pretende: ser un espacio variable e inestable de experimentación musical que se crea entre toda la gente que participa de una u otra manera. Para nosotros el Cønjuntø Vacíø es una manera concreta de entender la música, la experiencia en directo y la manera de montar conciertos.

Es algo muy arriesgado, en lo que invertimos muchísimo tiempo y dinero, y en lo que creemos muchísimo. No es ni mejor ni peor, ni más o menos lícito que otros festivales, es diferente y, para nosotros, único.

Quizás la gente no es realmente consciente de lo que implica hacer estas cosas, por eso me gustaría que comentaseis como de rentable es tener un sello independiente, bueno, seguramente será lo poco rentable, por desgracia… Llevo años viendo en muchos colegas los tremendos sacrificios que se hacen por un sello, ¿cuál ha sido vuestra experiencia con Boston Pizza Records?

S: Nunca hemos ganado dinero con el sello pero tampoco creo que en el global hayamos perdido. Obviamente es algo sacrificado y existe cierto riesgo económico pero hemos intentado aprender con el tiempo a saber qué podemos hacer y qué no, y sobretodo a cómo hacer las cosas. Vendemos más discos ahora que cuando empezamos, en parte gracias a Dead Moon, pero es difícil vivir sólo de vender tus discos. Nosotros lo compensamos montando conciertos, teniendo algo de distri, etc.

¿Y vuestras familias que opinan de todo esto?

S: No opinan demasiado.

Montar un sello no es algo fácil, no es como abrirse un blog de mierda para quejarte de todo desde el otro lado de la pantalla (menudos piropos nos echamos a nosotros mismos). ¿Qué le diríais a alguien que quiere montar un sello o que está en proceso de hacerlo?

A: En nuestro caso sí fue fácil. Claro que hay muchísimo curro detrás, discusiones y dinero invertido, pero fue algo natural y, básicamente, instintivo. No creo que nadie que realmente quiera montar un sello necesite consejos, no sé, se hace camino al andar.

Boston Pizza tiene un catálogo bastante ecléctico, mucha variedad de estilos entre las diferentes bandas presentes. ¿Qué criterios ha de cumplir una banda para que Boston Pizza Records les edite? ¿Se rige por un funcionamiento más asambleario u os fiais del gusto de los otros para algunas propuestas? A parte de esto supongo que a las bandas les tendrá que molar la pizza por narices claro.

S: No tenemos un método establecido. La mayoría de referencias que tenemos son de bandas amigas, son gente que vemos cada semana, con la que compartimos muchas cosas más allá de sacarles un disco. Ese seguramente es el principal requisito, aunque no siempre es así. Pocas veces hemos tenido que discutir sobre si editábamos un disco o no, todo es más orgánico e intuitivo. Los discos que hemos sacado, en general, todos dábamos por hecho que los íbamos a sacar. Hubiésemos sacado algunos discos más de amigos que nos han pedido colaboración, pero por temas económicos no siempre hemos podido. De todos modos Boston Pizza nunca ha pretendido convertirse en un “sello independiente”, nunca hemos pretendido que se convierta en un trabajo. Ha habido momentos donde el nivel de dedicación que requería nos ha hecho tener que organizarnos de una manera algo más “profesional”, pero hoy en día creo que hemos vuelto un poco a la idea inicial de dejar que las cosas fluyan. Si no hay nada que nos apetezca sacar de verdad, no lo haremos, aunque estemos tres años sin sacar nada.

Y hablando de pizza, ¿ese nombre? Conozco mucha gente que recuerda sellos/bandas únicamente por los nombres, aunque no compre discos o escuche esas bandas, va rondando por ahí un gran repertorio de nombres bizarros muy guapos. ¿De dónde viene ese amor por la pizza de Boston? Contadnos esa historia aunque esto parezca la SuperPop.

A: Boston Pizza es una pizzería de Barcelona a la que íbamos siempre a pillar pizza. Es una franquicia diminuta de un señor muy majo. En la de Mandri, que es la buena, hay un cartel dirigido a los pizzeros que nos gusta mucho y dice bastante de la gente que lo lleva: “Haz las pizzas como si fueran para tu abuela”. Nos pareció que ese tenía que ser el nombre porque era un símbolo de nuestra amistad.

Sé que esto es como preguntar “¿a quién quieres más? ¿a papá o mamá?” pero, ¿hay alguna edición a la que le tengáis más aprecio?, ¿alguna preferida en vuestra colección por casa? Venga va, podéis decir más de una.

S: Como dices, es algo muy difícil. Al final asocias distintos discos a distintos momentos de tu vida y supongo que todos tienen algo especial, y más cuando has tocado o tocas en muchos de los discos que has editado. Cuando escucho “Hey, Rennaisance” de Zephyr Lake vuelvo a esos días, creo que es una de las mejores canciones que hemos compuesto nuestro grupo de amigos en general. Cuando pienso en cómo se gestó el EP “Minnesota” de The Destroyed Room también me emociono. O el primer 7″ de Wind Atlas, que fue la primera referencia en vinilo que agotamos.

Si me quito a mí mismo de la ecuación como músico,  “Octagrammaton” de +++ es un disco muy especial para nosotros, porque nos costó mucho editarlo, porque es uno de nuestros discos favoritos y porque les queremos mucho.

A: Para mí también es muy difícil, he conocido a gente por la que mataría gracias a Boston Pizza y me es muy difícil escoger, todas las ediciones en su momento han significado algo importante para mí.

Dead Moon Records es la tienda de discos que tiene Sergi en Barcelona, otra faena bastante gorda junto a la del sello. ¿Cómo de importante es disponer de esta tienda tan cercana donde distribuir las copias de Boston Pizza? ¿En qué otras tiendas podemos encontrar ediciones vuestras?

S: Es clave. Todo el mundo sabe que puede encontrar nuestras cosas allí y vendemos más copias de nuestras referencias desde que abrimos la tienda. Aparte se pueden encontrar en varias tiendas en Barcelona (Ultra-local, Tupatutupa, Revolver, etc), en Flexidiscos en Valencia, o en La Negra y La Integral en Madrid.

A parte de esto, la mayoría de sellos soléis montar stands en festivales, un mercado muy potencial para vender discos. ¿Qué tal se lleva la venta por esos lares? ¿Mucho”guárdamelo y luego me paso”? Malditos pogos.

S: Lo hacemos más por pasar un buen rato que por las ventas, que no suelen ser muchas, y más desde que tenemos Dead Moon y la gente puede pasar por allí a comprar nuestras ediciones.

Y el Ciclo Edita, quitando a Raúl (que forma parte de su organización), ¿qué opinión tenéis respecto a este tipo de propuestas? ¿Hacen falta más encuentros para fortalecer y respaldar las pequeñas discográficas?

A: No sé si hacen falta, pero ¡bienvenidos sean! Siempre mola intercambiar experiencias, es una de las cosas más guays de tener un sello desde mi punto de vista.

Tercer Sol, Cadena, Mental Signals, Blood Quartet… Son nombres de vuestras últimas referencias. Joder, ¿editarle una cinta a Mark Cunningham debe de ser de lo mejor que te puede pasar en un sello no? Del rollo “Ya está, cierro el sello, ya puedo morir tranquilo”.

S: Sí, nos hace ilusión que una figura importante como Mark, esté en nuestro catálogo. Más allá de la mitomanía, que en nuestro caso no es muy exagerada, el disco de Blood Quartet está genial y estamos muy contentos de haberlo podido editar. Se agotó muy rápido así que quizás lo reeditamos en un futuro cercano.

A mi me parece un maravilla, aún estoy esperando a que Raúl me traiga alguna copia, a ver si hay suerte con la reedición… Y para terminar, ¿alguna próxima edición a la vista? Podéis contarlo eh, sólo lo va a leer todo el mundo.

A: ¡Nada a la vista!

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